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Balance del 2017 del estado de conservación del lince ibérico

  • miércoles, 17 enero, 2018 a las 09:30
  • por Francisco Gálvez Prada


 Hembra de lince ibérico abatida en una cacería de zorros en Grandola (Portugal) en 1972. Foto: LuPan59. Fuente: Iberlince.

Hembra de lince ibérico abatida en una cacería de zorros en Grandola (Portugal) en 1972. Foto: LuPan59. Fuente: Iberlince.

Criar un lince ibérico nos sale caro, más que un hijo llegar a la universidad; bueno, eso no lo sé, pero por ahí andará. El lince ibérico es la especie abanderada en la conservación de éste país a nivel mundial. El mismo que redujo su número de miles, a apenas medio centenar de ejemplares hace 18 años.

El lince ibérico, antaño considerado una alimaña y matado en cacerías, nos cuesta ahora muchos euros hasta su puesta en libertad. Los esfuerzos durante 18 años por no perder esta especie única en el mundo, han sido no sólo titánicos, sino demasiado costosos, pero no por ello, un trabajo en vano.

¿De qué han muerto los linces ibéricos en 2017?

El último censo de la especie realizado en 2017, rondaba la cantidad de 500 ejemplares. Eso es multiplicar diez veces la población que había, un éxito de los proyectos de recuperación que se están llevando a cabo en España y Portugal. Tanto, que hemos conseguido cambiar la categoría en la lista roja realizada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), de “Críticamente amenazada” a “Amenazada”.

Sin embargo, el año que hemos dejado atrás, el 2017, ha sido uno de los peores años para el lince ibérico en cuanto a muertes, principalmente provocadas por atropellos, lo que conlleva a que todo ese dinero invertido, y que viene de nuestro bolsillo en cierta medida, se pierda a golpe de coche en unos pocos segundos. Si concretamos, hemos tenido 44 muertes de lince durante el 2017. Tened en cuenta que si hubieran ocurrido éstas muertes en el año 2000, nos sobrarían dedos de las manos para contar los linces ibéricos del planeta. Suponen casi el 70% de las muertes de este año. Para más INRI, un total de 30 muertes han sido provocadas por atropellos, focalizados en una punto negro cercano a la Sierra de Andújar y Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Y si no fuera suficiente, hemos tenido cinco muertes derivadas de la caza, ya sea por lazos ilegales, disparos (sí, todavía) o incluso se ha encontrado un radiomarcador cortado sin el cuerpo del animal, cosa que podría incurrir en delito si se encuentra al culpable.

El resto de muertes vamos a llamarlas “muertes por causas naturales”, donde vamos a poner, por ejemplo, el de una hembra junto a sus dos cachorros que cayeron a una acequia y no pudieron salir… por lo que aparte de enseñar a los linces que por una carretera pasan coches, que un cazador te puede cazar cuando es ilegal y que encima puedes morir por motivos derivados de nuestras actividades, más de un loco por ahí, diría que el lince es una especie muy tonta y que es normal que se esté extinguiendo, por si no se han dado cuenta, la frase anterior era sarcástica.

Hasta aquí, todo es una tragedia, pero vamos a comparar con el año pasado. En números totales, las muertes fueron algo más de la mitad que en 2017, por lo que algo se ha hecho mal. Es cierto que hay más linces, pero eso no implica que no sigamos protegiendo la inversión de nuestra gallina de los huevos de oro. En 2016, no hay ninguna muerte registrada derivada de actividades de caza, aunque tenemos algunas de causas “desconocidas”; el resto, 14, fueron atropellos. Esta causa sigue siendo el principal problema para el lince, es más, comparado con el 2017, el aumento ha sido demasiado grande, más del doble de muertes por atropello. En este punto tenemos que replantearnos qué hemos hecho mal o qué ha cambiado respecto al 2016 para que este aumento de muertes sea tan pronunciado.

En el siguiente gráfico se puede observar mejor la creciente línea azul correspondiente a los atropellos de linces.

Definitivamente el año 2017 no ha sido un buen año para proteger al lince ibérico de la muerte por causas relacionadas con la actividad humana. Además, si no lo sabías, el lince ibérico se alimenta mayormente de conejos, su presa favorita, pero este año han seguido sufriendo el ataque de una nueva cepa de la enfermedad hemorrágica vírica variedad B (EHVb) que ha afectado muchísimo a las poblaciones de conejos y de rebote, a nuestros amigos. También todos recordamos muy cerca el incendio que afectó al centro de cría de El Acebuche, con la consecuente liberación de los linces para disminuir el número de bajas, y el riesgo de perder muchos años de trabajo. Ésta vez la suerte nos sonrió, ningún lince quedó afectado, y se volvieron a recuperar.

En la actualidad tenemos varios núcleos de poblaciones por la zona andaluza, más o menos estables; la mayor, es la de ANDÚJAR-CARDEÑA con unos 200 ejemplares, esta población es la que venía decreciendo debido a la EHVb en conejos. Otra población es la de GUADALMELLATO, de apenas 6 años de vida y con unos 50 ejemplares. También tenemos la de GUARRIZAS con unos 70 ejemplares. Y finalmente, podemos hablar de la población conjunta de SIERRA MORENA: GUADALMELLATO-CARDEÑA-ANDÚJAR-GUARRIZAS, que consiste en la suma de las 3 anteriores, unos 320 linces.

Otro núcleo de población andaluza no tan definido es el de DOÑANA-ALJARAFE, con unos 70 a 75 ejemplares estables. Y fuera de la comunidad, se han venido asentando linces provenientes de cría en cautividad, llegando a un total de unos 80 ejemplares. Todo esto en el año 2016 sumaron unos 480 linces.

En el año 2017 el número de sueltas ha sido mayor, en torno a unos 40,  superando así los 500 individuos que componen la población de lince ibérico en la actualidad.

Los esfuerzos por mantener esta especie, junto a programas de cría, concienciación y creación de infraestructuras para el paso de fauna, están siendo cruciales para su recuperación satisfactoria; que dependen fundamentalmente del trabajo de miles de personas y de la inversión en mantener, no solo una especie por parte de las administraciones, sino proteger la biodiversidad del lugar directa o indirectamente.

Para ver más info de las causas de muerte del lince ibérico, visita este proyecto del Museo Virtual de la Vida, o sino, puedes mirar más vídeos aquí.

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¡Aviso! Hidden Nature no se hace responsable de la precisión de las noticias publicadas realizadas por colaboradores o instituciones, ni de ninguno de los usos que se le dé a esta información.

Autor Francisco Gálvez Prada

Licenciado en Biología. Socio fundador del Centro de Investigación y Desarrollo de Recursos Científicos - BioScripts. CEO en IguannaWeb y CTO en Hidden Nature.


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