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Planta tóxica o planta venenosa es aquella que posee, o bien en alguna parte de su anatomía, o bien en toda ella, sustancias que pueden ser causa de trastornos de distinta importancia en animales y humanos, pudiendo incluso desencadenar su muerte. En realidad, la mayoría de plantas conocidas y utilizadas por el hombre son tóxicas si no son consumidas correctamente:

  • Los puerros o cebollas en exceso dan lugar a elevados niveles de tiosulfato, altamente irritante.
  • Tanto las hojas de la patata como su tubérculo inmaduro contienen solanina, un alcaloide que puede desencadenar desde diarrea y vómitos hasta parálisis, hipotermia e incluso muerte en dosis elevadas.
  • Los garbanzos y las lentejas mal o insuficientemente cocinados contienen lectinas, unas proteínas tóxicas que pueden dar lugar a vómitos y diarreas.
  • Las semillas de las manzanas y los huesos de los albaricoques, melocotones y ciruelas, ingeridos generalmente de manera accidental, y posteriormente masticados y digeridos, liberan cianuro de hidrógeno, un veneno generado a partir de la amigdalina, que se encuentra protegida en el interior de dichas estructuras. Por este motivo, la ingestión de estas semillas o huesos no representa un gran peligro, ya que suelen ser expulsados íntegramente con las heces sin ser digeridos.

Muchas plantas ornamentales, utilizadas por su colorido o vistosidad, también pueden ser tóxicas, como ocurre por ejemplo con la hiedra, los tulipanes, la lantana, la primavera o la clivia. El parecido entre estas especies y otras inofensivas es una fuente importante de riesgo de intoxicación.

Las bayas de acebo contienen saponina, que puede causar síntomas como náuseas, vómitos y calambres estomacales.

Las bayas de acebo contienen saponina, que puede causar síntomas como náuseas, vómitos y calambres estomacales.

En caso de posible intoxicación por ingesta excesiva, se suele llevar a cabo un lavado de estómago o la inducción del vómito, antes de que la sustancia tóxica se incorpore al torrente sanguíneo. El carbón activo adsorbe la mayoría de alcaloides, sustancias tóxicas presentes en muchas plantas venenosas, y se recomienda en todas las intoxicaciones previsiblemente graves.

Bibliografía:

  • Mencías Rodríguez E, Mayero Franco L. Manual de toxicología básica. Madrid: Diaz-Santos; 2000.

Autor Ángel Fernández Carbonell

Doctor en farmacia, óptico y amante de la naturaleza y los idiomas.

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