Brote de ébola: Lo que no ten han contado III

Imagen del virus ébola tipo Zaire, causante del brote de ébola del año 2014.

Imagen del virus ébola tipo Zaire, causante del brote de ébola del año 2014.

En nuestra anterior entrega ya advertimos que el virus del ébola no puede transmitirse por vía aérea. Este va a ser el “checkpoint” desde el que vamos a retomar nuestra historia divulgativa para acabar finalmente este serial sobre el ébola. Sois muchos los que me habéis preguntado qué posibilidad tiene el virus de mutar y entonces sea capaz de transmitirse por el aire o incluso lo haga más virulento.

El virus ébola tiene su genoma en forma de molécula de ARN monocatenario. Es conocido entre los biólogos (y ahora también entre los no instruídos en esta materia, que para eso está Drosophila, para divulgar el conocimiento a todo aquel que sienta curiosidad científica) que este tipo de virus cometen muchos errores durante su replicación, podríamos denominarles “maestros de la mutación”. Esta es la razón, sin ir más lejos, por la que por ejemplo necesitamos una nueva vacuna de la gripe cada pocos años. Eso sí, no todas las mutaciones “sufridas” por el virus lo hacen más infeccioso, ya que muchas de estas mutaciones producen defectos en el virus que pueden llegar a ser letales para él mismo.

A decir verdad, no sabemos cuántas mutaciones son o podrían ser necesarias para hacer que el ébola se propagase por vía aérea ni si esas mismas mutaciones serían compatibles con la viabilidad del propio virus. El virus del ébola no es nuevo, lo conocemos desde 1976, cuando ocurrió el primer brote en humanos del que tenemos constancia, pero sin duda alguna lleva millones de años multiplicándose en animales silvestres (murciélagos, tal y como ya se estableció en la anterior entrega). En definitiva, lo que quiero decir es que ha tenido mucho tiempo para mutar y cambiar. Es obligado reseñar que con los virus (como con el resto de organismos, no nos engañemos) es muy difícil predecir lo que puede pasar con ellos, pero puede ayudarnos mucho analizar qué ha pasado en el pasado. De esta forma, y tomando como datos los más de 100 años de estudios virológicos, podemos afirmar que hasta la fecha ¡jamás se ha visto un virus que afecte a humanos que cambie su modo de transmisión!

Sirvan dos ejemplos para ilustrar estos dos conceptos que acabo de trasladar a este escrito. Todos sabemos que hay virus que se transmiten por vía aérea, pero nos vamos a quedar con el H5N1, también conocido como virus de la gripe aviar. Éste se transmite por vía aérea entre aves, pero nunca entre mamíferos. Sin embargo, hoy sabemos que para que este virus se transmita por el aire entre mamíferos (más concretamente parece que entre hurones) son necesarios al menos cuatro cambios en los aminoácidos en una de sus proteínas, pero esos mismos cambios hacen que el virus pierda su virulencia y se vuelva menos peligroso para la humanidad. El virus tiene un dilema: ganar una función como transmitirse por aerosoles está acompañado de la pérdida de otra, como es en este caso la virulencia.

Estructura del virus del SIDA. Un virión del VIH tiene una forma esférica con un diámetro de 80-100 nm. Está constituido por tres capas: la exterior es una bicapa lipídica; la capa intermedia está constituida por la nucleocápside icosaédrica y la capa interior tiene forma de un cono truncado, tal y como puede observarse en la imagen.

Estructura del virus del SIDA. Un virión del VIH tiene una forma esférica con un diámetro de 80-100 nm.
Está constituido por tres capas: la exterior es una bicapa lipídica; la capa intermedia está constituida por la nucleocápside icosaédrica y la capa interior tiene forma de un cono truncado, tal y como puede observarse en la imagen.

El virus del SIDA (VIH) nos va a servir para ejemplificar el segundo concepto que anteriormente hemos desarrollado. El VIH ha infectado a millones de personas desde comienzos del siglo XX y aún hoy se transmite entre humanos de la misma manera (todos conocemos el modo de transmisión de este infame virus). Así pues, no hay ninguna razón para pensar que el virus del ébola sea diferente a otros virus que han cambiado su forma de transmisión. En definitiva, la probabilidad de que el ébola acabe transmitiéndose por aerosoles es tan remota que es innecesario asustar a la población. El deber de los medios de comunicación debiera ser divulgar y transmitir conocimientos científicos y no ilusiones propias de la ciencia ficción.

Imagino que se estarán preguntando “por qué hasta 1976 no había ébola y desde entonces sí, y además matando a mucha gente cada año desde esa fecha, ya que lo han oído en las noticias y lo han leído en la prensa durante el año pasado. ¿De dónde ha surgido este novedoso virus del ébola?” Vayamos por partes. El virus del ébola no es un virus nuevo, es más bien un ejemplo claro de lo que se conoce como virus emergente, es decir, permanece “camuflado” en animales silvestres y sólo se manifiesta cuando se favorece el contacto entre los animales que sirven de reservorio y el hombre. Debemos tener en cuenta que los “virus emergentes” aparecen por una serie de factores que se repiten frecuentemente, entre los que podemos destacar diversos factores humanos que contribuyen a la propagación del virus, como el hacinamiento y la falta de higiene. A esto hay que añadir la naturaleza y biología propias del virus en cuestión (velocidad de multiplicación, capacidad de mutación y recombinación, etc…) e incluso según diversos autores, hasta el efecto provocado por acción antrópica sobre los ecosistemas y el medio ambiente con la construcción de grandes presas y las deforestaciones.

Como ven, se dan las condiciones propicias para que el ébola surja en estas latitudes del continente africano, puesto que a todas las ya recopiladas anteriormente sumamos que en países como Guinea, Liberia y Sierra Leona (principal foco de infección del último brote de ébola) las condiciones sociales y sanitarias contribuyen a su extensión entre la población. No obstante, debemos tener siempre presente que son tres de los países más empobrecidos del mundo, contando con unas infraestructuras pésimas, un sistema sanitario deficiente y donde en los últimos años se han venido sucediendo con igual frecuencia tanto las deforestaciones como las guerras civiles.

Muertes en África por el brote de ébola frente a otras enfermedades.

Principales causas de muerte en África. Fuente: Organización Mundial de la Salud (2012).

Afrontemos ahora la cuestión que queda pendiente y que planteábamos líneas arriba sobre si el ébola ha matado a mucha gente y si es este el brote más mortífero del virus hasta la fecha. A este respecto debemos decir que la infección por ébola es un asunto muy serio, mostrando unas tasas de mortalidad muy elevadas. A pesar de esto, lo cierto y verdad es que no se han contabilizado muchas muertes en total causadas por este virus, ya que desde que se detectó por primera vez el virus (recuerden la fecha, 1976) hasta la fecha, el ébola ha causado unas 6.000 muertes, lo que da una media de unos 160 muertos/año en estos 38 años, a diferencia de lo que ocurre con otras enfermedades como la malaria, que mata más de 600.000 personas al año (¡casi 70 personas a la hora!). No conviene olvidar que en esos mismos países donde el ébola hace estragos todavía muere más gente víctima del SIDA o incluso la tuberculosis. El ébola es exótico y aterrador, lo que lo convierte en un buen reclamo mediático, pero como ven no está entre los microorganismos “asesinos” más peligrosos del mundo.

Causas de muerte diaria en Guinea, Liberia, Nigeria y Sierra Leona. Las esferas de color más oscuro corresponden al brote de ébola del 2014. Fuente: Organización Mundial de la Salud.

Causas de muerte diaria en Guinea, Liberia, Nigeria y Sierra Leona. Fuente: Organización Mundial de la Salud.

Con respecto a sobre si este brote de ébola es el más mortífero de los que se han producido hasta ahora, las matemáticas nos dicen que no, puesto que la tasa de mortalidad es del 48%. Aunque es elevada, no es el brote más mortal, mostrando unos niveles de mortandad similares a los registrados anteriormente, siendo el brote más mortal el registrado en el Congo entre los años 2001 y 2007, los cuales tuvieron unas tasas de mortandad de entre el 71 y el 89%. De hecho, me gustaría recalcar que el ébola no es siempre mortal. Tal y como comentamos en nuestra primera entrega, existen 5 cepas distintas del virus ébola: el tipo Zaire, el más mortífero y el causante del actual brote en África; el tipo Sudán, el segundo en mortalidad y en frecuencia de brotes; el tipo Bundibugyo, del que sólo ha habido un brote (año 2007); el tipo Tai Forest, con sólo un caso de infección en humanos y el tipo Reston. Los cuatros primeros son todos de origen africano y las tasas de mortalidad van desde el 25% para el tipo Bundibugyo hasta casi el 90% en los brotes de el Congo, provocados por el tipo Zaire. Por tanto, no todos los afectados mueren a causa del virus.

Por ejemplo, el tipo Reston del ébola no es mortal. Se descubrió en Filipinas y de ahí se importó a los Estados Unidos en un cargamento de monos que iban a usarse en experimentación en Reston (Virginia), de ahí el nombre. Una vez llegados a su destino, los monos enfermaron sin motivo aparente, y una vez estudiado a fondo el agente causante, se vislumbró que se trataba del virus del ébola tipo Reston. Posteriormente, se descubrió que uno de los cuidadores de los monos enfermos había desarrollado anticuerpos frente a este tipo de ébola, lo que significaba que había estado expuesto a la enfermedad, lo cual llamó la atención a propios y extraños, ya que el joven en cuestión no mostró síntomas de enfermedad. Desde 1989, año del suceso, se han encontrado estos anticuerpos en más personas así como en cerdos de Filipinas, pero ninguna persona afectada ha enfermado. Por tanto, con esto se desmonta una nueva mentira de los medios de comunicación, los dos estadounidenses infectados en África no son los primeros casos de infectados por ébola en ese país, son los primeros casos infectados por el tipo Zaire.

Entonces, ¿qué diferencia al actual brote de ébola de otros casos anteriores si el virus no se ha vuelto más virulento ni mortal? Muy simple, la particularidad es que es la primera vez que ocurre en el este de África, es la primera vez que afecta a poblaciones urbanas (hasta ahora siempre había estado asociada su aparición a zonas rurales próximas a la selva), es el más extenso de los producidos hasta ahora y es la primera vez que ha infectado y matado a ciudadanos de otras nacionalidades, en Europa y América. Lo que tiene de novedoso en definitiva este brote de ébola, es que en occidente, ahora nos hemos enterado de que existía el ébola. ¡Y cómo nos hemos enterado!

Aquí puede si lo desea ver la conferencia dada por los doctores José Luis del Pozo, especialista en Microbiología Clínica y enfermedades infecciosas, e Ignacio López-Goñi, catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra en la misma Universidad.

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