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Ébola: Lo que no te han contado I

  • lunes, 16 octubre, 2017 a las 16:32
  • por Eduardo Bazo Coronilla

Estructura del virus Ébola. Fuente: Feldmann H. N Engl J Med 2014;371:1375-1378

Estructura del virus Ébola.
Fuente: Feldmann H. N Engl J Med 2014;371:1375-1378

Ríos de tinta han corrido en el pasado año 2014 sobre este espinoso tema, siendo durante mucho tiempo elemento principal de debate en todas las tertulias políticas televisadas habidas y por haber. Los telediarios cubrían la aparición del ébola en la sociedad occidental en virtud del derecho a la información de los ciudadanos, pero a menudo han desvirtuado más los hechos que tranquilizado a la población, pues con algunas afirmaciones realizadas han hecho correr como la pólvora un alarmismo innecesario, amén de dar datos tergiversados a los televidentes y radioyentes. Con la perspectiva que da tratar los temas con calma, es hora de desmentir y desmitificar ciertas afirmaciones que hemos dado por buenas sin contrastarlas. Advierto que este breve será más largo que los que acostumbran a salir de mi pluma, tomando forma de serial, pues son muchos los temas a tratar y desmentir por el bien del conocimiento científico “a nivel usuario” de la población. Mi máxima es: “No me creas. Lee y entonces creerás”. Y pienso aplicarlo a rajatabla en esta ocasión.

En esta primera entrega, lo primero que hay que dejar claro es que microorganismo no es sinónimo de bacteria. Literalmente, microorganismo significa “ser vivo diminuto” y es un término puramente operativo, literario si quieren, pero carente de cualquier tipo de connotación taxonómica o filogenética, puesto que engloba organismo unicelulares y pluricelulares no relacionados entre sí (no relacionados más allá de que todos compartimos un ancestro común único que se pierde en la noche de los tiempos), como bacterias, hongos, protozoos, animales, priones o virus entre otros. ¿Por qué se hace necesario explicar esto? Por una simple razón, se ha usado el término habitualmente como sinónimo de bacteria, cuando según lo expuesto hace unas líneas no es necesariamente así, y lo segundo y más peligroso, repetidas veces se ha manifestado en ciertos noticiarios que la enfermedad estaba causada por una bacteria. Esto lleva a engaño a la ciudadanía, pues al considerar éstos que la enfermedad está causada por una bacteria (lo ha dicho el muchacho de la televisión, como he escuchado decir a muchas señoras en la farmacia o la consulta del médico), piensan que se combatirá eficazmente con penicilina, que es lo que de toda la vida han usado nuestros abuelos para tratar enfermedades de carácter bacteriano.

He aquí el primer engaño. La enfermedad no está causada por ninguna bacteria, tratándose de un agente vírico. Más concretamente, el ébola es un virus perteneciente a la familia de los Filovirus del orden Mononegavirales, clasificado por Baltimore dentro del denominado grupo V. Se trata de unos virus filamentosos muy largos, de hasta 14 mm de longitud, provistos de una cápside proteica de estructura helicoidal que resguarda del exterior a un genoma de ARN monocatenario de sentido negativo. A decir verdad, bajo el nombre de virus ébola conocemos hasta a 5 cepas distintas: Bundibugyo, Reston, Sudan, Tai Forest y Zaire. De éstas, no todas son igual de peligrosas si nos atenemos a su virulencia, ya que las cepas Reston y Tai Forest hasta la fecha no están relacionadas con ninguna muerte humana (aunque sí han han tenido contacto con esta). Por contra, Bundibugyo, Sudan y Zaire son cepas aisladas en África y relacionadas con muertes en humanos, siendo la cepa Zaire la más letal y la causante del brote en el año 2014. ¿Pero cómo y dónde se originó el brote de ébola el pasado año?

Casos de ébola en diferentes países del África desde 1976 hasta el 7 de Octubre del 2014. Fuentes: CDC y OMS

Casos de ébola en diferentes países del África desde 1976 hasta el 7 de Octubre del 2014.
Fuentes: CDC y OMS

Aparentemente, todo comienza cuando el 10 de Marzo de 2014 los servicios de salud de las localidades de Guéckédou y Macenta, dos aldeas sitas al sur de Guinea, alertan al Ministerio de Salud de la nación de varios casos de muertes que cursan con una misma sintomatología: fiebre, vómitos y diarrea severa. Tan sólo 11 días después, el 21 de Marzo, el Ministerio de Salud guineano anuncia un brote de ébola que afecta a 49 personas. Gracias al trabajo del Instituto Pasteur, se tuvo constancia de que se trataba de la cepa Zaire ebolavirus, un virus que muestra una mortalidad superior al 50% y que se clasifica en el nivel 4 de bioseguridad (el más alto) debido a su letalidad.

¿Por qué he dicho aparentemente hace tan sólo unos líneas? Porque hoy sabemos que la historia oficial (y la que nos han transmitido por desconocimiento los medios de comunicación de medio mundo) tuvo comienzo el 2 de Diciembre de 2013, en Meliandou. Allí fallecía un niño de 2 años de edad, el cual se infectó con el virus debido al mordisco propiciado por un murciélago de la fruta con el que jugaría el infante, que comenzó a sentirse mal, describiendo el cuadro clínico arriba mencionado. Hay que advertir que cada día en Guinea fallecen 50 niños víctimas de la malaria, que cursa con síntomas prácticamente idénticos a los del ébola, por lo que los familiares del niño pensaron que el maldito parásito les había arrebatado a su vástago de entre sus brazos. Como es costumbre en estas culturas, lavaron al cadáver y lo velaron durante varios días en casa con la finalidad de que familiares y amigos pasaran a despedirse del joven, dándole el último adiós con besos y abrazos. A partir de aquí, el ébola dejó un rosario de fallecidos: la madre del niño fallece el 13 de Diciembre, el 29 del mismo mes lo hace la hermana, de tan sólo 3 años de edad, y finalmente, el día de años nuevo del 2014 fallece la abuela.

Mapa de Guinea en el que se muestra el lugar donde se inició el brote de ébola en África en el año 2013. En el mismo se detalla la principal carretera que une la zona del brote con la capital de Guinea, Conakry. Fuente: Emergenceof Zaire Ebola virus disease in Guinea. Baize S, et al. N Engl J Med. 2014;371(15): 1418-25.

Mapa de Guinea en el que se muestra el lugar donde se inició el brote de ébola en África en el año 2013. En el mismo se detalla la principal carretera que une la zona del brote con la capital de Guinea, Conakry.
Fuente: Emergenceof Zaire Ebola virus disease in Guinea. Baize S, et al. N Engl J Med. 2014;371(15): 1418-25.

Con el fallecimiento de la abuela, vuelve a sucederse el ritual anteriormente descrito, con la particularidad de que en esta ocasión vienen vecinos de aldeas cercanas a despedirse de ella. Finalmente, con esta inocente forma de proceder, como es llorar el duelo de los familiares más allegados, acaba extendiéndose por toda la comarca de Guéckédou el virus. A principios de Febrero comienzan a llegar los primeros enfermos graves de ébola a los hospitales de Macenta y Guéckédou, pero el personal sanitario los trata como enfermos de malaria, no pensando que podría tratarse de ébola y por consiguiente, no tomando las medidas profilácticas oportunas. ¿Por qué no pensaron los sanitarios que pudiera tratarse de ébola? ¿Era el primer caso de ébola en el continente?

No, no era el primer caso de ébola en el continente africano. De hecho, los primeros brotes de ébola se registraron en la República Democrática del Congo (antaño Zaire) y Sudán en el año 1976 y desde entonces se han registrado más de 20 brotes de ébola en estos países, la mayoría de ellos causados por la cepa Zaire ebolavirus. Lo más llamativo de este brote de ébola es que nunca se había producido en Guinea, un país tan alejado de Uganda o Sudán y la rapidez con que se extendió a otros países, puesto que en Mayo se notifican ya los primeros casos de enfermedad en Sierra Leona y Liberia, de tal modo que en Julio este brote es el más extenso jamás habido, tal y como muestra el estudio epidemiológico publicado en la revista “The New England Journal of Medicine”.

Hasta aquí la primera entrega de la review didáctica sobre qué ha sido el ébola, qué es y qué nos han contado y qué han omitido los medios de difusión masivos. Espero que haya sido de su agrado. En breve, seguiremos abordando desde una óptica científica, empirocriticista y divulgativa este espinoso asunto.

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Autor Eduardo Bazo Coronilla

Licenciado en Biología. Fue colaborador del grupo de investigación PLACCA (Plantas Acuáticas, Cambio Climático y Aerobiología) en el Dpto. de Biología Vegetal y Ecología de la Facultad de Farmacia (Sevilla). Micófilo


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