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Ecología: 150 años de historia

  • lunes, 30 octubre, 2017 a las 16:32
  • por Eduardo Bazo Coronilla

El naturalista alemán Ernst Heinrich Philip August Haeckel es considerado el creador del término ecología, a pesar de que otros autores ya intentaron nombrar las interacciones entre animales y su entorno.

El naturalista alemán Ernst Heinrich Philip August Haeckel es considerado el creador del término ecología, a pesar de que otros autores ya intentaron nombrar las interacciones entre animales y su entorno.

Este año se cumplen 150 años desde que el filósofo y naturalista alemán Ernst Haeckel definiera el término “Ecología”. Por este motivo, en Drosophila hemos decidido rendirle homenaje a su creador haciendo un pequeño repaso acerca de las múltiples acepciones y modificaciones que ha sufrido el término con que nos referimos a la disciplina científica encargada del estudio de los seres vivos entre sí y con su entorno. Eso sí, antes de sumergirse en la lectura de este breve, le advertimos que hay tantas acepciones válidas del término como autores se han atrevido a describirla.

Haeckel entendía por Ecología “el conjunto de conocimientos referentes a la economía de la naturaleza, la investigación de todas las relaciones del animal tanto con su medio inorgánico como orgánico, incluyendo sobre todo su relación amistosa y hostil con aquellos animales y plantas con los que se relaciona directa o indirectamente. En una palabra, la ecología es el estudio de todas las complejas interrelaciones a las que Darwin se refería como las condiciones de la lucha por la existencia. La ciencia de la ecología, a menudo considerada equivocadamente como “biología” en un sentido restringido, constituye desde hace tiempo la esencia de lo que generalmente se denomina “historia natural”. Como se ve claramente por las numerosas historias naturales populares, tanto antiguas como modernas, este tema ha evolucionado en íntima relación con la zoología sistemática. En la historia natural se ha tratado la ecología de los animales con bastante inexactitud; de todos modos, la historia natural ha tenido el mérito de mantener vivo un amplio interés por la zoología”.

Diagrama esquemático de un ecosistema tipo que puede encontrarse en cualquier libro de texto. El ecosistema es la resultante de la interacción entre biotopo (condiciones ambientales y factores abióticos) y la biocenosis (los organismos que viven, se reproducen e interactúan con el biotopo).

Diagrama esquemático de un ecosistema tipo que puede encontrarse en cualquier libro de texto. El ecosistema es la resultante de la interacción entre biotopo (condiciones ambientales y factores abióticos) y la biocenosis (los organismos que viven, se reproducen e interactúan con el biotopo).

A pesar de que se establece 1.866 como año de acuñación del término “ecología”, gracias a la detallada observación realizada por el alemán, lo cierto y verdad es que otros naturalistas contribuyeron de manera similar a engrandecer esta incipiente disciplina con otras definiciones y aportaciones que seguían una misma línea, a saber: el todo es mucho más que la suma de sus partes. Este es el caso del zoólogo y naturalista francés Isidore Geoffroy St. Hilaire, quien siete años antes que su colega alemán acuñó el término “etología” para referirse al “estudio de las relaciones de los organismos dentro de la familia y la sociedad en el conjunto [así como] en la comunidad”. Como ven, la definición aportada por St. Hilaire, aunque menos concisa que la de Haeckel, ya esboza que los animales y las plantas no sólo interactúan entre sí, sino también con el entorno. ¿Por qué entonces no considerar a St. Hilaire como el padre de la Ecología? A fin de cuentas y aún siendo de manera rudimentaria, es él el primero que esboza negro sobre blanco la idea.

La respuesta es bien sencilla. Además de ser una definición o visión menos completa que la de Haeckel, St. Hilaire tenía un gran elemento en su contra: la gran reputación y prestigio del que gozaba en aquella época el alemán, mucho mayor que el de St. Hilaire. No obstante, el término etología se utiliza hoy día como sinónimo de estudio del comportamiento animal, definición a la que se ajusta más.

Ramón Margalef López es considerado el ecólogo más influyente y prestigioso de nuestra nación. El impulsor de la limnología y oceanografía en España también aportó su particular definición de lo que es la ecología.

Ramón Margalef López es considerado el ecólogo más influyente y prestigioso de nuestra nación. El impulsor de la limnología y oceanografía en España también aportó su particular definición de lo que es la ecología.

Una suerte parecida corrió el naturalista inglés George Jackson Mivart, quien adoptó el término “hexicología” en 1.894 para definir a la ciencia “dedicada al estudio de las relaciones que existen entre los organismos y su medio, considerando la naturaleza en que habitan, las temperaturas e iluminación que les acomodan y sus relaciones con otros organismos como enemigos, rivales o benefactores accidentales e involuntarios”. Personalmente considero esta definición más completa incluso que la establecida por Haeckel puesto que de manera voluntaria o no (esto no he sido capaz de determinarlo con total seguridad tras analizar la obra del que fuese profesor de la Universidad Católica de Lovaina) está introduciendo el concepto de interacciones biológicas. Recordemos que pocos años antes (1.879) el botánico alemán Anton de Bary definió la simbiosis como “la vida en conjunción de dos organismos disímiles, normalmente en íntima asociación, y por lo general con efectos benéficos para al menos uno de ellos”, afirmación que hoy día se ajusta a la definición sensu lato de simbiosis.

A pesar de que hemos adoptado como válida la definición de ecología dada por Enst Haeckel, otros muchos han querido redefinirla de maneras más o menos poéticas o elegantes. Así, la definición “original” ha sido objeto de interpretaciones y acotaciones sucesivas, algunas más profundas que otras, siendo quizás la más conocida la del ecólogo Charles Elton, quien la describió como “la historia natural científica [que se encarga] de la sociología y economía de los animales”. A esta aportación le siguieron otras como la del especialista en ecología vegetal Frederick Clements, que consideraba a la ecología “la ciencia de la comunidad” o la de Eugene Odum, mil y una veces recitada por los estudiantes universitarios y que se refiere a esta rama de la Biología como la ciencia encargada del “estudio de la estructura y función de la naturaleza”. Aunque para serle honestos, la que más me llena es la de Ramón Margalef, posiblemente el ecólogo más insigne que ha dado nuestra nación junto con Fernando González Bernáldez.

James Lovelock es un meteorólogo y escritor británico famoso por postular la Hipótesis de Gaia, en la que define al planeta Tierra como un organismo vivo y cuya homeostasis se está viendo perturbada por la acción humana.

James Lovelock es un meteorólogo y escritor británico famoso por postular la Hipótesis de Gaia, en la que define al planeta Tierra como un organismo vivo y cuya homeostasis se está viendo perturbada por la acción humana.

Y es que el ecólogo barcelonés definió a la ecología como “la biología de los ecosistemas” en clara referencia a las tesis postuladas por el británico James Lovelock, padre de la popular Teoría de Gaia. Según esta hipótesis la biosfera autorregularía las condiciones del planeta para hacer su entorno físico (principalmente temperatura y química atmosférica) más hospitalario a las especies que conforman la vida en nuestro planeta. Esta hospitalidad, es definida por Lovelock como un proceso homeostático, por tanto, considera a la Tierra como un sistema autorregulado y que tiende por definición al equilibrio.

Independientemente de dar una definición más o menos precisa, debemos entender que la esencia de la ecología se encuentra en la infinidad de mecanismos abióticos y bióticos (y las interrelaciones existentes entre ambos) implicados en el movimiento de materia y energía y que en definitiva, regulan la estructura y dinámica de las poblaciones y/o comunidades. La Ecología es pues una ciencia interdisciplinaria y podría decirse que su objeto de estudio es casi ilimitado. Para ello, he considerado oportuno acabar este breve haciendo referencia al ecólogo británico Macfadyen: “Debe admitirse que el ecólogo tiene algo de vagabundo reconocido; vaga errando por los cotos propios del botánico y del zoólogo, del taxónomo, del fisiólogo, del etólogo, del meteorólogo, del geólogo, del físico, del químico y hasta del sociólogo. Invade esos terrenos y los de otras disciplinas establecidas y respetadas. El poner límite a sus divagaciones es realmente uno de los principales problemas del ecólogo y éste debe resolverlo por su propio interés”.

De esta forma, les invito a que divaguen con nosotros. Hasta la próxima entrega.

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Autor Eduardo Bazo Coronilla

Licenciado en Biología. Fue colaborador del grupo de investigación PLACCA (Plantas Acuáticas, Cambio Climático y Aerobiología) en el Dpto. de Biología Vegetal y Ecología de la Facultad de Farmacia (Sevilla). Micófilo


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