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Portada del 7º álbum de estudio de los gaditanos Saurom, titulado "Vida". En este disco, de corte conceptual, se incluye la canción "Íntimos Recuerdos".

Portada del 7º álbum de estudio de los gaditanos Saurom, titulado “Vida”. En este disco, de corte conceptual, se incluye la canción “Íntimos Recuerdos”.

Desde niño, siempre me pregunté acerca de cómo se formaban los recuerdos e inquiría a propios y extraños con preguntas de difícil respuesta, sobre todo para mis amados y amorosos padres, quienes en su angustia vital por no ser capaces de darme una respuesta satisfactoria, no parecían capaces de dar con la fórmula para calmar mis ansias de conocimiento. Siempre fui un niño muy preguntón (debo admitir que actualmente no hay nada que odie más que el constante “¿y por qué?” en la voz de un infante) y constantemente fabulaba con cómo debería funcionar el cerebro animal, dónde se almacenarían los recuerdos según diferentes especies y si éstas tenían recuerdos. A veces me preguntaba acerca de la respiración en peces y cualquier cosa que pudiera estimular mi imaginación más allá de los dibujos animados de “Érase una vez el Cuerpo Humano” (obra de culto que debería ver todo niño preguntón sin llegar al grado de “pejiguerismo” que yo alcancé en mi niñez). En fin, recuerdos de infancia y adolescencia, de mi juventud dorada, como diría Machado, y tampoco se trata de que os aburra con mis vivencias. Sin embargo, en momentos como estos se pone uno “bizcochable”.

Son estos vagos recuerdos los que precisamente me han hecho llevado a tararear una canción del 7º álbum de estudio de los folk metaleros gaditanos Saurom (anteriormente se hacían llamar Saurom Lamderth), el cual lleva por título “Vida”, nombre muy acertado al tratarse de un disco conceptual en el que todas las canciones giran alrededor del ciclo vital de una persona, mostrando diferentes aristas, problemáticas, vertientes o facetas a las que diariamente el ser humano se debe enfrentar. En concreto, el tema se titula “Íntimos Recuerdos”. Interrumpan unos minutos la lectura, merece la pena escucharla.

Narci Lara, cofundador de la banda de folk metal Saurom, es el encargado de dar a través de flautas y gaitas el característico sonido a la banda de San Fernando, siendo compositor asimismo de muchas de las letras del grupo.

Narci Lara, cofundador de la banda de folk metal Saurom, es el encargado de dar a través de flautas y gaitas el característico sonido a la banda de San Fernando, siendo compositor asimismo de muchas de las letras del grupo.

Si tuviese la oportunidad de charlar con los miembros de la banda le haría mil preguntas, pero en particular de dónde “beben” a la hora de escribir obras conceptuales como la que les mencioné líneas arriba. Y ya adelanto que esto es un ágape, pues en repetidas ocasiones sus letras han tratado el tema de la explotación abusiva de los recursos por parte del hombre, la sostenibilidad, la reducción de la huella ecológica… que serán motivo de otro futuro breve. Todo ello es magistralmente aderezado con su característica orquestación juglaresca, que hace que vengan a mi nefastos recuerdos de cuando no pude ver a Jethro Tull en Córdoba (por suerte a Saurom los he visto hasta en 4 ocasiones en Sevilla), dando como resultado un disco redondo, pero redondo de 10, ya que los discos se ajustan a la figura geométrica conocida como toroide.

La letra de la canción, como pueden observar, es tan clara como conmovedora pues podría servir de testimonio oral de cualquier persona que sufre de Alzheimer. Incluso podríamos adivinar que se trata de un enfermo en los primeros estadíos de la enfermedad, al tener momentos de lucidez que se alternan con otros de confusión o desorientación. Narci Lara y Miguel Ángel Franco (junto con el resto de la banda, por supuesto) tratan de manera elegante pero directa el duro trance que debe suponer sufrir una enfermedad que te aboca indefectiblemente a olvidar quién eres o has sido, acabando por borrar todos tus recuerdos y todo lo que ello conlleva. Un duro trago que les ha tocado beber a millares de familias en España que a voces piden que alejen de sí tan amargo cáliz. ¿Pero qué desencadena que una persona acaba sufriendo la enfermedad de Alzheimer?

Imagen de un modelo cerebral afectado por la enfermedad de Alzheimer. Obsérvese el ensanchamiento de los surcos cerebrales debido a la pérdida neuronal causada por la enfermedad, el cual le da ese aspecto esponjoso a la estructura cerebral.

Imagen de un modelo cerebral afectado por la enfermedad de Alzheimer. Obsérvese el ensanchamiento de los surcos cerebrales debido a la pérdida neuronal causada por la enfermedad, el cual le da ese aspecto esponjoso a la estructura cerebral.

Como bien es sabido por todos, la enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta como deterioro cognitivo y de la conducta en el ser humano y que se caracteriza por su típica pérdida de memoria. La causa de la enfermedad se encuentra en la muerte de neuronas, las cuales hacen que se acaben por atrofiar diferentes zonas cerebrales, entre ellas las implicadas en procesos como el habla, la masticación o la memoria a corto y largo plazo (¡los recuerdos!). La enfermedad de Alzheimer se ha convertido así en una de las formas más comunes de demencia, y hasta la fecha, es incurable y terminal. Lamentablemente y con todo el dolor de mi corazón debo recalcar esto para no llevar a nadie a engaño (qué más quisiera yo que la cura se encontrase mañana, pues tengo amigos investigando la enfermedad y casos cercanos que han manifestado la enfermedad, pero iría contra la ética profesional del divulgador). Sin embargo, cada vez conocemos más acerca de la enfermedad y los tratamientos ofrecen mejores beneficios sintomáticos.

Retrato del psiquiatra y neurólogo alemán Alois Alzheimer, quien en 1.901 describió la enfermedad que lleva su nombre. La enferma objeto de estudio, Auguste Deter, contestaba a diferentes preguntas (como que escribiese un cinco en una hoja de papel) con su nombre de pila.

Retrato del psiquiatra y neurólogo alemán Alois Alzheimer, quien en 1.901 describió la enfermedad que lleva su nombre. La enferma objeto de estudio, Auguste Deter, contestaba a diferentes preguntas (como que escribiese un cinco en una hoja de papel) con su nombre de pila.

La enfermedad se desencadena como consecuencia de la aparición de placas seniles y ovillos neurofibrilares, pero a día de hoy no se conoce qué da lugar a la formación de estas estructuras, aunque sí parece demostrado que antes de su aparición hay un proceso inflamatorio crónico de baja intensidad. Sea como sea, el resultado final tras el fallecimiento de un enfermo afectado de Alzheimer es un cerebro de aspecto esponjoso, agujereado de tal modo que pareciese haber estado inhalando gases de mercurio durante toda su vida salvo por la sustancia pegajosa que lo acompaña. No es una visión agradable para personas fácilmente impresionables. Para que se hagan idea de la apariencia que tendría al microscopio, paso a transcribir un extracto del diario de Alois Alzheimer: “[…] en el interior de la célula, de aspecto normal, se podía observar una o varias fibras únicas que eran prominentes por su grosor e impregnabilidad. En una etapa más avanzada muchas fibrillas dispuestas en paralelo mostraban los mismos cambios. Luego se acumulaban formando densos haces y gradualmente avanzaban hacia la superficie de la célula. Algunas veces, el núcleo y el citoplasma desaparecían y sólo un conjunto de haces de fibrillas indicaban el lugar donde existió una neurona. […] Parece que la transformación de las fibrillas coincide con el almacenamiento de un producto patológico todavía no bien conocido del metabolismo de la neurona. […] Numerosas neuronas, especialmente en las capas celulares altas, habían desaparecido totalmente”.

José Carlos Molina, considerado uno de los mejores flautistas del mundo y alma del proyecto musical conocido como Ñu.

José Carlos Molina, considerado uno de los mejores flautistas del mundo y alma del proyecto musical conocido como Ñu.

Como ven, a pesar de investigar intensivamente sobre la enfermedad de Alzheimer, la etiología de la enfermedad sigue sin conocerse desde que la describiese Alzheimer en 1.901. Sí que hay ciertas hipótesis acerca de qué puede desencadenar la enfermedad. Sin embargo, me veo obligado a remitiros al número 17 de la revista Boletín Drosophila para ahondar más en esta enfermedad, en concreto a un artículo redactado por Juan de Dios Navarro López y Lydia Jiménez Díaz, investigadores residentes en el Laboratorio de Neurofisiología y Comportamiento de la Facultad de Medicina de Ciudad Real. ¿Que por qué me voy de esta forma tan brusca y dejándoos con la miel en los labios? La explicación es bien sencilla, me acabo de acordar (¡benditos recuerdos!) que a pesar de haber empezado la semana debo escapar “del ojo que todo lo ve” (así llamamos al jefe cuando no lo tenemos cerca) y me permitirme un rato de asueto en La Taberna, que hoy tiene lugar un festival juglar donde van a tocar los Ñu, Saurom y Jethro Tull.

Me despido de todos ustedes hasta la próxima entrega, no sin antes advertirles de que aún queda mucho Saurom por diseccionar y no será esta la última vez que aparezcan en este serial los andaluces. Pero eso es ya odre de otra gaita. ¿O era de otra cornamusa?

Autor Eduardo Bazo Coronilla

Licenciado en Biología. Fue colaborador del grupo de investigación PLACCA (Plantas Acuáticas, Cambio Climático y Aerobiología) en el Dpto. de Biología Vegetal y Ecología de la Facultad de Farmacia (Sevilla). Micófilo

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