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Actualidad científica Blog Paleontología
  • lunes, 3 febrero, 2020 a las 10:00
  • por Claudia López-Morago Casamayor

Los fósiles son restos orgánicos de organismos extintos que han quedado conservados adheridos, principalmente, a rocas sedimentarias. También se consideran fósiles a las propias señales de actividad de los seres vivos. Tradicionalmente, se ha establecido la cifra de 10.000 años como la edad que debe tener un fósil para que sea considerado como tal, argumentando que ese es el tiempo que tarda un organismo en fosilizarse de manera completa después de muerto. Hoy en día esa cifra es algo más variable ya que se tienen en cuenta otros factores como la naturaleza del organismo o en el medio en el que murió.

Del estudio de fósiles en todos sus aspectos (morfología, procedencia, distribución, etc.) se encarga la Paleontología, aunque para otras ramas de la ciencia como la Geología o la Biología son también de gran importancia. 

La fosilización requiere una serie de cambios físico-químicos en la estructura del organismo. Este proceso es un hecho extraordinariamente inusual, ya que la mayoría de individuos tienden a descomponerse de manera rápida tras su muerte o son ingeridos por animales. 

Existen cuatro tipos de fosilización:

  • Permineralización: Los componentes orgánicos se van reemplazando molécula a molécula por elementos minerales, llegando a producirse una transformación completa o permaneciendo parte de la estructura orgánica original.
  • Impronta: Se produce cuando un organismo se descompone dentro de materiales como la arcilla, dejando un sello en dos dimensiones. Dentro de este grupo son muy llamativos los icnitas o huellas de actividad de los animales en terreno blando.
  • Molde: Sucede cuando un organismo al morir es completamente cubierto por el suelo y al descomponerse deja un molde en 3D de su estructura en la roca que lo confine.
  • Inclusión: Proceso en el que sustancias como el hielo, el ámbar o el petróleo cubren y protegen por completo un resto orgánico, evitando así su degradación.
Icnita de dinosaurio

Icnita de dinosaurio

El descubrimiento de un fósil es ya un hecho relevante en sí, ya que permite conocer qué seres habitaban la Tierra hace millones de años, su morfología, distribución y modos de vida. Estos hallazgos y la gran información que aportan sobre especies ya extintas, son la base para la formulación de las teorías evolutivas. 

Merece la pena destacar el descubrimiento de un fósil de Archaeopterix a mitades del siglo XIX. Este animal presentaba un esqueleto muy similar al de los dinosaurios terópodos (carnívoros bípedos como el Velociraptor o el Tyrannosaurus) pero con alas desarrolladas y plumas que le permitían el vuelo. Este hallazgo permitió corroborar la recién formulada Teoría de la Evolución de Darwin y demostrar la relación entre los dinosaurios y las aves. 

Fósil de Archaeopteryx lithographica

Fósil de Archaeopteryx lithographica

El estudio de fósiles es esencial, además, en el campo de la Geología puesto que aportan información sobre periodos concretos de la historia de la Tierra y su formación. Un ejemplo de ello fueron los microorganismos fosilizados descubiertos en Quebec (Canadá) hace apenas un par de años. Estos fósiles, con 3.770 millones de años, podrían ser los más antiguos que se han encontrado hasta ahora y adelantarían la fecha de formación de nuestro planeta unos 200 millones de años.

Bibliografía

  • Antón, M. (2007). El secreto de los fósiles. Madrid, España: Editorial Aguilar.
  • Bromley, R. G. (1990). Trace fossils, biology and taphonomy. Londres, Regino Unido: Unwin Hyman.
  • Dodd, M., Papineau, D., Grenne, T. et al. (2017). Evidence for early life in Earth’s oldest hydrothermal vent precipitates. Nature. 543, 60–64.
  • Kundrát, M., Nudds, J., Kear, B.P., Lü, J. & Ahlberg, P. (2018). The first specimen of Archaeopteryx from the Upper Jurassic Mörnsheim Formation of Germany.  Historical Biology. An international Journal of Paleobiology. 31(1), 3-63.
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Autor Claudia López-Morago Casamayor

Licenciada en Biología, con un Máster en Antropología Física y Forense y terminando un doctorado en Biomedicina. Co-fundadora de la Asociación Andaluza de Antropología Física y aprendiz divulgadora científica.


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