“Un equipo de investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD), instituto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Sevilla, ha confirmado que la alimentación suplementaria incrementa de forma notable el nacimiento de nuevos pollos de aves rapaces”

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Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Los investigadores realizaron el estudio con águilas imperiales y quebrantahuesos, demostrando que la alimentación suplementaria es un método puede suponer una disminución del 80% del coste al año en comparación a otros métodos de cría, como la cría en cautividad. Además aumenta la natalidad, no sólo en las aves rapaces del estudio, sino que este también puede ser adaptado para otras especies. Este “superavit” permite aumentar el número de individuos para los proyectos de reintroducción. La investigación ha sido publicada en el Journal of Applied Ecology.

Para realizar la investigación colocaron una cantidad extra de alimento cerca de los nidos del Águila imperial ibérica (Aquila adalberti) y el Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), analizando si este método suponía un aumento en la puesta de huevos.  Sumado a esto, se analizaron los promedios anuales de los presupuestos destinados a la cría en cautividad de ambas especies desarrollados por la Fundación Migres y Fundacion Gyapaetus frente al presupuesto invertido en el método de alimentación suplementaria, observando que para los de cría en cautividad se invertían 390.500€/anuales frente a tan sólo 78.000€/anuales que suponía el coste de este nuevo método.

Miguel Ferrer, el autor principal de este estudio, afirma que en el 2001 apenas se encontraban 10 parejas de águilas imperiales en Sierra Morena, pero ya en 2015 se contaban 91 parejas, poco más de 9 veces más parejas en 14 años. En el quebrantahuesos la historia no era distinta, pasando de ocupar 15 territorios en 1988 a ocupar 67 territorios en 2017, más del triple en casi 30 años.

“Cada joven liberado procedente de cría en cautividad nos cuesta 146.805 €mientras que con alimentación suplementaria, cada joven cuesta 10.680 €” – Afirma Miguel Ferrer

Pero no sólo demostraron la diferencia económica, Ferrer explica que la cría en cautividad produce una menor cantidad de crías al año ya que los centros utilizan individuos jóvenes que pueden tardar hasta 10 años en llegar a la madurez sexual, en comparación con el sistema de alimentación suplementaria que aporta comida extra a parejas ya maduras.

El alimento suplementario debe adaptarse al territorio 

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Águila imperial ibérica (Aquila adalberti)

El águila imperial ibérica y el quebrantahuesos son especies muy territoriales. Si aumenta su población, las parejas de mayor edad ocupan los mejores territorios, mientras que las nuevas parejas incorporadas se asentarían en territorios de peor calidad, y como consecuencia, teniendo una mayor dificultad para obtener presas. Son estas parejas las que más beneficiadas se ven de la alimentación suplementaria, permitiéndoles poner más huevos, pues de poco sirve, a efectos reproductivos, aportarle más alimento a los ejemplares que ya están bien alimentados.

El estudio concluye mostrando la limitación de este método. Si las poblaciones salvajes son muy pequeñas, el sistema de alimento suplementario se vuelve imposible, por lo que la única opción posible es la cría en cautividad. De modo que, si la cantidad de individuos de una población lo permite, utilizar este nuevo método podría suponer una importante diferencia económica a la hora de ayudar a los proyectos de reintroducción.

Conoce más:

Artículo original: Ferrer, M., Morandini, V., Baguena, G., & Newton, I. (2017). Reintroducing endangered raptors: A case study of supplementary feeding and removal of nestlings from wild populations. Journal of Applied Ecology. DOI: 10.1111/1365-2664.13014

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Víctor Pérez Asuaje

Víctor Pérez Asuaje

Estudiante de Grado en Biología. CEO de Hidden Nature. Socio del Centro de Investigación y Desarrollo de Recursos Científicos – Bioscripts.


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