954 09 75 24    revista@hidden-nature.com

Noticias

21/Sep/2018| Por: Francisco Gálvez Prada
15:00 » Exosomas por reticulocitos como estrategia para el desarrollo de una vacuna contra la malaria vivax

Un nuevo estudio muestra una estrategia prometedora para el desarrollo de una vacuna contra Plasmodium vivax, el parásito de la malaria más prevalente fuera de África subsahariana. La investigación propone la posibilidad de usar pequeñas vesículas (o exosomas), secretadas por glóbulos rojos inmaduros, como una plataforma de vacunación contra la malaria. Los resultados se han publicado en la revista Scientific Reports.

Los investigadores han probado el uso de exosomas derivados de reticulocitos humanos como base para desarrollar una vacuna contra la malaria vivax. / ISGlobal

Los investigadores han probado el uso de exosomas derivados de reticulocitos humanos como base para desarrollar una vacuna contra la malaria vivax. / ISGlobal

Los reticulocitos son glóbulos rojos inmaduros que durante su proceso de maduración eliminan proteínas celulares a través de la secreción de pequeñas vesículas llamadas exosomas, que son 100 veces más pequeñas que un glóbulo rojo. Previamente el equipo demostró con un modelo de malaria en ratón que los exosomas derivados de reticulocitos contienen proteínas del parásito, y que podían funcionar como vacuna cuando administrados a otros ratones.

Gracias a un análisis proteómico, el nuevo estudio identifica 360 nuevas proteínas presentes en los exosomas de reticulocitos humanos.

“Esta amplia lista de proteínas presentes en estos exosomas humanos representa un recurso valioso para entender mejor cómo el parásito de la malaria infecta a los glóbulos rojos” dice Carmen Fernandez-Becerra, una de las autoras.

Por ejemplo, algunas de las proteínas identificadas permiten la entrada de Plasmodium vivax dentro del reticulocito, “lo cual explica en parte el fracaso de los cultivos in vitro,” explica Miriam Diaz-Varela, primera autora del estudio.

Inmunidad celular

El trabajo también encontró la presencia de moléculas llamadas HLA-clase I en exosomas de reticulocitos humanos (HuRex) obtenidos a partir de sangre de cordón umbilical. Estas proteínas se encargan de desenmascarar fragmentos del parásito para que el sistema inmunitario destruya a las células infectadas.

Para saber si los exosomas de reticulocitos son capaces de inducir inmunidad contra Plasmodium vivax, un ensayo funcional demostró que los HuRex son captados por células dendríticas, unas células centinelas clave que regulan el inicio de la respuesta inmune.

“Estos resultados convergen con otros resultados recientes sobre el tema y deberían impulsar el desarrollo de nuevas vacunas preventivas contra la malaria basadas en la inmunidad celular”, indican los autores.

El equipo señala que los resultados abren la vía a futuros estudios sobre exosomas en infecciones para descubrir nuevos antígenos para vacunas, así como para explorar el potencial de HuRex como plataforma de vacuna para genera células T citotóxicas contra la malaria vivax.

Referencia bibliográfica:

  • Míriam Díaz-Varela, Armando de Menezes-Neto, Daniel Perez-Zsolt, Ana Gámez-Valero, Joan Seguí-Barber, Nuria Izquierdo-Useros, Javier Martinez-Picado, Carmen Fernández-Becerra, Hernando A. del Portillo. “Proteomics study of human cord blood reticulocyte-derived exosomes”. Scientific Reports, 2018, 8:14046. DOI:10.1038/s41598-018-32386-2
Compartir

Fuente: Agencia Sinc - Agencia Sinc - Fuente


21/Sep/2018| Por: Ismael Ferreira Palomo
09:30 » El satélite Gaia detecta una sacudida en nuestra galaxia

El segundo catálogo de datos facilitado en abril por el satélite Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha demostrado que en nuestra galaxia perduran los efectos de una remota aproximación galáctica, ocurrida hace entre 300 y 900 millones de años, que dejó su huella en millones de estrellas de la Vía Láctea.

Modelo de galaxia en equilibrio y formas espirales que, debido a una perturbación, ofrecen los datos de las estrellas del segundo catálogo de Gaia (DR2). / Teresa Antoja

Modelo de galaxia en equilibrio y formas espirales que, debido a una perturbación, ofrecen los datos de las estrellas del segundo catálogo de Gaia (DR2). / Teresa Antoja

El hallazgo, publicado esta semana en la revista Nature, se ha logrado tras analizar las posiciones y velocidades de seis millones de estrellas de nuestro disco galáctico en tres dimensiones.

“Hicimos una gráfica de la coordenada z (la altura de las estrellas por encima o por debajo del disco de la galaxia) frente a la velocidad Vz (velocidad con que se mueven las estrellas en la dirección vertical en el disco) y, sorprendentemente, lo que apareció fue una espiral perfecta, similar a la concha de un caracol”, explica  la autora principal, Teresa Antoja, investigadora del Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universidad de Barcelona (ICCUB).

“Tan perfecta nos parecía la forma que veíamos en los gráficos del ordenador, que pensamos que nos podríamos haber equivocado en algo, o que hubiera algún problema en los datos –añade–. Pero después de múltiples verificaciones y sabiendo que los datos de Gaia han pasado por un exhaustivo control de calidad, llegamos a la conclusión de que esa espiral era algo real”.

Esta forma helicoidal implica que las estrellas no se están moviendo en simples círculos alrededor del centro de la Vía Láctea, como se esperaría en una galaxia en equilibrio, sino que siguen patrones de movimiento más complejos de lo esperado.

Un enigma como las líneas de Nazca

“Nos encontrábamos con un caso similar al misterio de las líneas de Nazca: teníamos que averiguar a qué se debía aquella sorprendente forma”, comenta Antoja, “y contrastándola con modelos físicos, hemos llegado a la conclusión de que la espiral en los datos se ha formado como consecuencia de un ‘impacto’ gravitatorio externo”.

Debido a ese impacto (que no hay que entender como una colisión en sentido tradicional, sino como un bache o efecto gravitacional), los movimientos de las estrellas quedaron alineadas, y con el paso del tiempo, la combinación de posiciones y velocidades se va enroscando formando la espiral. De hecho, las órbitas de las estrellas de alrededor de Sol siguen mostrando, aún hoy, secuelas de aquel encuentro.

“Es como tirar una piedra en un lago, que desplaza el agua en ondas y ondas”, explica Teresa, aunque, a diferencia de las moléculas de agua, que se asientan nuevamente, los movimientos de las estrellas guardan una ‘memoria’ de lo que las perturbó. Después de un tiempo, aunque las ondas ya no se detecten fácilmente en la distribución de las estrellas, todavía están ahí cuando se analizan sus velocidades.

Además, como los autores han estimado que la perturbación ocurrió hace entre 300 y 900 millones de años y ese momento coincide con el tiempo en que la galaxia enana de Sagitario se acercó bastante a nuestro disco galáctico, los autores apuntan la hipótesis de que fue la causante de la perturbación.

“La galaxia de Sagitario es una de las muchas galaxias satélite que hay en el halo de nuestra galaxia, y una de las más masivas”, dice Antoja. “Esto también cuadra con nuestro hallazgo, ya que se requiere bastante masa para provocar los efectos con la magnitud que observamos. Las estrellas del disco de la Vía Láctea cambiaron de repente sus órbitas y ahora están todavía adaptándose para alcanzar el equilibrio de nuevo, como las ondas en el lago”.

Un disco galáctico joven y cambiante

La investigadora concluye:

“Este trabajo establece de forma definitiva que el disco de nuestra galaxia es dinámicamente joven, sensible a las perturbaciones y cambiante en el tiempo”

Aunque reconoce, junto a los otros coautores que tardarán años en comprender completamente las implicaciones que para el estudio sobre el origen y evolución de la Vía Láctea tiene la forma de caracol que han encontrado.

El satélite Gaia acumula más de cuatro años de operaciones y la ESA ya ha aprobado prolongar la misión hasta finales de 2020. Actualmente está evaluando una segunda prórroga de otros dos años más. El tercer catálogo de datos de este observatorio espacial está previsto para mediados de 2021.

Referencia bibliográfica:

  • T. Antoja et al. “A dynamically young and perturbed Milky Way disk”. Nature, septiembre de 2018. DOI : 10.1038/s41586-018-0510-7
Compartir

Fuente: Agencia Sinc - Agencia Sinc - Fuente


18/Sep/2018| Por: Víctor Pérez Asuaje
09:30 » Nueva cepa de Morbillivirus más letal en delfines llega al Mediterráneo

Entre 1987 y 1988, una extraña afección, que combinaba neumonía, encefalitis y daños al sistema inmunitario, acabó con la mitad de la población de delfines mulares del Atlántico. El responsable fue un virus del género Morbillivirus, de la misma familia a la que también pertenecen los causantes del sarampión en humanos y de la peste bovina. Desde entonces, ha provocado epidemias muy destructivas que ha afectado a diferentes especies de cetáceos de todos los océanos, lo que le ha otorgado el título de ser el virus más letal para estos mamíferos.

Morbillivirus en delfines

En el último brote de 2011, tan solo en la Comunitat Valenciana, aparecieron varados 50 cadáveres en mes y medio. Sin embargo, a partir de 2012, se detectó un cambio en el patrón de esta enfermedad que, ahora se sabe, se debió a la existencia de una nueva variante del virus, que está circulando por las aguas del Mediterráneo.

Esta es la principal conclusión que acaba de ser publicada en la revista BMC Veterinary Research como resultado de un estudio pionero de la Fundación Oceanogràfic en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid, el Centro de Investigación en Sanidad Animal del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (CISA-INIA) y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

La novedad reside en que esta nueva cepa tiene un patrón diferente ya que a los animales que afecta tienen lesiones más graves que los que provoca la variedad autóctona mediterránea, que produjo el último brote de 2011. Pero, por el contrario, no provoca plagas como las causadas históricamente por estas, sino que afecta a individuos solitarios.

Desde 1990 y hasta 2011, en el Mediterráneo solo se registraban epidemias de morbillivirus, pero a partir de entonces empezaron a aparecer animales infectados de manera aislada según explica Consuelo Rubio-Guerri, coordinadora de Investigación de la Fundación Oceanogràfic y principal firmante de la publicación. Al secuenciar el virus, los expertos detectaron que se trataba de una cepa distinta a las locales, pero idéntica a una que se ha descrito en el Atlántico.

Una cepa de Morbillivirus distinta a las locales

La hipótesis de la científica es que la variante del Morbillivirus fue introducida en aguas del Mediterráneo por un animal portador proveniente de aguas atlánticas, que infectó a especímenes locales.

“No se trata de una colonización puntual y circunscrita a las costas españolas –muy cercanas al Estrecho donde se comunica con el océano–, sino que la cepa se ha asentado y está circulando en este mar”, concreta Rubio-Guerri. Prueba de ello sería que se han encontrado otros casos similares en regiones de Francia e Italia.

La principales dificultades para entender mejor esta devastadora enfermedad es que se da entre cetáceos salvajes, que existe una alta mortandad entre los infectados y que no se pueden plantear infecciones experimentales como sí se realizan con algunas especies de laboratorio. Por ello, la investigación se limita a la información que aportan los cadáveres de aquellos que llegan varados a nuestras orillas.

“Con este estudio alcanzamos una mayor comprensión del virus y su capacidad de expansión, lo que nos permitirá avanzar en el conocimiento de la enfermedad”, señala la investigadora de la Fundación Oceanogràfic.

El estudio del Oceanogràfic se basa en cinco animales muertos por el virus, del total de los 322 recogidos en las costas valencianas desde 2010. El Animal nº 1 se recogió en 2011, el nº 2 en 2012, el nº 3 en 2014 y los nº 4 y 5 en 2015. Tras secuenciar genéticamente el virus que provocó su muerte, se apreció que el nº 1 era idéntico al que causó la epidemia mediterránea de 2011, mientras que los 4 restantes eran idénticos a la cepa del Atlántico Norte.

Historial de destrucción

El morbillivirus de los cetáceos apareció por primera vez en 1987, cuando se estima que murió el 50% de la población de delfines mulares del Atlántico Norte. En un principio se achacó a una intoxicación masiva por algas tóxicas. Entre 1990 y 1992 ocurrió la muerte de alrededor de mil delfines en aguas mediterráneas y un estudio más profundo reveló la existencia del virus.

Desde entonces, el seguimiento de las poblaciones salvajes de cetáceos ha permitido descubrir brotes de gran magnitud en regiones tan separadas como Florida y Brasil, aparte del norte de África, el Atlántico europeo y el Mediterráneo.

Recientemente se han detectado epidemias en el Pacífico oriental y Australia, lo que implica que se ha convertido en un problema cíclico de alcance global, cuya magnitud deja millares de cadáveres a su paso.

 


Referencia bibliográfica:

Rubio-Guerri, C., Jiménez, M. Á., Melero, M., Díaz-Delgado, J., Sierra, E., Arbelo, M., … Sánchez-Vizcaíno, J. M. (2018). “Genetic heterogeneity of dolphin morbilliviruses detected in the Spanish Mediterranean in inter-epizootic period”. BMC VeterinaryResearch14, 248. http://doi.org/10.1186/s12917-018-1559-0

Compartir

Fuente: Agencia Sinc - Agencia Sinc - Fuente


17/Sep/2018| Por: Francisco Gálvez Prada
17:00 » Definidas las variantes genéticas implicadas en el desarrollo de la diabetes y la artritis reumatoide

Los resultados suponen un hito en el conocimiento de las bases genéticas de estas dos patologías y abren posibilidades en el desarrollo de herramientas terapéuticas

Test de diabetes

Test de diabetes

Un estudio internacional con participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que ha empleado estudios genómicos de mapeo fino y funcionales, ha logrado definir de forma detallada las variantes genéticas que están directamente implicadas en el desarrollo de la diabetes y de la artritis reumatoide. Los resultados, que se publican en la revista Nature Genetics, suponen un hito en el conocimiento de las bases genéticas de estas dos patologías y abren posibilidades en el desarrollo de nuevas herramientas terapéuticas en dos de las enfermedades autoinmunes con mayor repercusión en la salud mundial.

“Gracias a los estudios genómicos a gran escala, en los últimos años se ha producido un enorme avance en la identificación de las causas genéticas de las enfermedades autoinmunes, como la diabetes o la artritis reumatoide, sin embargo está siendo complicado definir con precisión cuales son las variantes genéticas que causan estas enfermedades”, explica Javier Martín, investigador del CSIC en el Instituto de Parasitología y Biomedicina López Neyra de Granada, que ha participado en el estudio.

En este estudio colaborativo a nivel internacional han participado investigadores de cinco países europeos y de Estados Unidos y se han utilizado datos de 11,745 enfermos de artritis reumatoide, 9,334 de diabetes y 26,881 controles. El uso de novedosas técnicas de secuenciación de ADN y herramientas bioinformáticas ha permitido identificar genes involucrados en cada una de las enfermedades, algunos de ellos compartido entre ambas.

“Gracias al trabajo que ahora publicamos hemos definido con precisión estas variantes”, concluye Martín.

Bibliografía

  • Harm-Jan Westra, Marta Martínez-Bonet, Suna Onengut-Gumuscu, Annette Lee, Yang Luo, Nikola Teslovich, Jane Worthington, Javier Martin, Tom Huizinga, Lars Klareskog, Solbritt Rantapaa-Dahlqvist, Wei-Min Chen, Aaron Quinlan, John A. Todd, Steve Eyre, Peter A. Nigrovic, Peter K. Gregersen,Stephen S. Rich, Soumya Raychaudhuri. Fine-mapping and functional studies highlight potential causal variants for rheumatoid arthritis and type 1 diabetes. Nature Genetics. DOI: 10.1038/s41588-018-0216-7
Compartir

17/Sep/2018| Por: Víctor Pérez Asuaje
08:30 » ¿Qué pasará si las tortugas desaparecen?

Las tortugas sobrevivieron a los dinosaurios y han vagado por la Tierra durante más de 200 millones de años. Pero en la actualidad, estos longevos reptiles se encuentran entre los animales más amenazados de la Tierra, por delante de las aves, los mamíferos, los peces o incluso los anfibios.

La destrucción de su hábitat, la sobreexplotación de estos animales como mascotas, las enfermedades y el cambio climático son algunas de las razones que les han llevado a esta situación extrema en todo el mundo.

tortugas

¿Pero qué perderíamos si desaparecieran todas las tortugas?

En un estudio, publicado en la revista Bioscience, un equipo de científicos estadounidense ofrece la primera síntesis de las consecuencias ecológicas de la continua disminución y extinción de especies de tortugas y muestra los diversos roles que cada una de ellas aportan a los ecosistemas, como mantener sanas las redes alimentarias, dispersar semillas o crear hábitats necesarios para otras especies.

“Nuestro propósito ha sido informar al público de los muchos roles ecológicos esenciales que las tortugas realizan a escala global y concienciar sobre la difícil situación de estos animales emblemáticos”, explica, Whit Gibbons, profesor emérito de Ecología de la Universidad de Georgia (EE UU) y coautor del estudio.

Según los científicos, las tortugas contribuyen a la salud de muchos ambientes, como los desiertos, los humedales, los entornos de agua dulce y los ecosistemas marinos.

“Su declive puede tener efectos negativos en otras especies, incluidos los humanos, que pueden no ser visibles ahora”, indica Jeffrey Lovich, científico del Servicio Geológico de EE UU y autor principal.

Daños en el ecosistema tras la desaparición de las tortugas

Las tortugas pueden ser herbívoras, omnívoras o incluso carnívoras, por eso desempeñan importantes funciones en las cadenas alimentarias. Sus hábitos de alimentación influyen en la estructura de otras comunidades con las que comparten el hábitat, sobre todo si las poblaciones son muy numerosas. Las grandes masas de tortugas y sus huevos son alimento para otros animales.

Por otra parte, algunas especies de tortugas pueden ser los principales agentes de dispersión de semillas para ciertas plantas, ya que no todas las semillas son destruidas por el tracto digestivo.

Además, si desaparecieran tortugas como la del desierto de Agassiz en el suroeste de EE UU y la tortuga Gopher en el sureste del país, ciertas arañas, serpientes, anfibios, conejos, zorros, u otros reptiles, no tendrían ‘hogar’. Estas especies cavan grandes madrigueras moviendo importantes montículos de tierra que son reutilizados por otros animales o plantas.

“La importancia ecológica de las tortugas, especialmente las de agua dulce, está poco valorada, y en general poco estudiada por los ecologistas(…) La alarmante tasa de desaparición de las tortugas podría afectar profundamente al funcionamiento de los ecosistemas y a la estructura de las comunidades biológicas en todo el mundo”- concluye Josh Ennen, investigador del Tennessee Aquarium Conservation Institute.

 


Referencia bibliográfica:

Jeffrey E Lovich et al. “Where Have All the Turtles Gone, and Why Does It Matter?” BioScience 12 de septiembre de 2018

Compartir

Fuente: Agencia Sinc - Agencia Sinc - Fuente


14/Sep/2018| Por: Víctor Pérez Asuaje
16:04 » Nematodo de la madera del pino amenaza los espacios protegidos de España

El nematodo de la madera del pino (Bursaphelunchus xilophilus) es una peligrosa plaga invasora capaz de matar el árbol que infecta en cuestión de semanas, si se dan las condiciones climáticas idóneas para ello, como ocurre en la gran mayoría de la península ibérica.

Microscopía electrónica de barrido de las espículas del nematodo de la madera del pino (Bursaphelenchus xylophilous). Realizado por: Mactode Publications, Mactode Publications, Bugwood.org

Desde su accidental introducción en Europa, cerca de Lisboa, en 1999, se ha extendido a más de la mitad del territorio portugués y, actualmente, representa una amenaza de primer orden para los bosques de coníferas de España y, más a largo plazo, de otros países europeos. Este nematodo de la madera del pino, oriundo de Norteamérica, ha causado ya de hecho enormes pérdidas durante las últimas décadas en los bosques de Asia, donde consiguió entrar y expandirse con anterioridad a su más reciente aparición en Europa.

El impacto económico de la dispersión y establecimiento de especies invasoras como esta es bien conocido debido a la mortalidad, daños y pérdida de vitalidad en los cultivos agrícolas. Sin embargo, no se ha tratado tanto el impacto que causan en los ecosistemas forestales como generadores de bienes y servicios a la colectividad, como hábitats de especies silvestres autóctonas y, en definitiva, como reservorios de diversidad biológica, de compleja cuantificación económica.

Estos efectos son especialmente preocupantes en los espacios protegidos, declarados para asegurar un estado de conservación favorable de hábitats y especies autóctonas, como son los espacios incluidos en la mayor red de espacios protegidos coordinada a escala internacional, la Red Natura 2000 en la Unión Europea.

Una investigación realizada por Begoña de la Fuente, de la Universidad Politécnica de Madrid, y Pieter Beck, del Joint Research Center (JRC) de la Comisión Europea, evalúa algunos de las consecuencias que estas especies pueden causar, o están ya causando, en los espacios protegidos de la Red Natura 2000 en la península ibérica.

Su estudio, publicado en la revista Forests, se centra en el impacto que el nematodo de la madera del pino podría provocar en los bosques de coníferas incluidos dentro de los espacios de la Red Natura 2000 en Portugal y, en especial, en aquellos hábitats que, declarados como prioritarios por su singularidad o escasez por la Directiva Hábitats de la Unión Europea (92/43/CEE), son en estos momentos particularmente vulnerables a los efectos potencialmente devastadores de este microscópico organismo.

Pérdida de conectividad

El trabajo también evalúa en qué medida la expansión de esta nociva plaga podría provocar una pérdida de conectividad entre los espacios forestales protegidos, es decir, limitar el flujo de especies autóctonas y de los genes, semillas y polen que portan, de unos espacios a otros.

“Esa pérdida tendría un efecto pernicioso sobre la salud y persistencia de nuestros ecosistemas, especialmente en un contexto cambiante (por el cambio climático y otros factores) en el que las especies necesitan reajustar sus áreas de distribución, moviéndose a través del territorio, para adaptarse a estas dinámicas”, explica De la Fuente.

En concreto, la investigación identifica y caracteriza los corredores ecológicos prioritarios para el movimiento de las especies forestales entre los espacios protegidos de la Red Natura 2000 en Portugal. Estos corredores prioritarios, o grandes vías de comunicación para la naturaleza, son – según agrega De la Fuente – los que contribuyen en mayor medida a que los espacios protegidos no solo queden reducidos a islas en el territorio, sino que formen parte de una red conectada y efectiva capaz de garantizar a largo plazo la viabilidad de los hábitats y especies que motivaron la declaración de estos espacios.

nematodo de la madera del pino

Monochamus galloprovincialis, único insecto vector del nematodo de la madera del pino en Europa. / Ángel Herrero Álvarez

Los resultados del estudio muestran que, hasta la fecha (con datos de las zonas infectadas de octubre de 2016), prácticamente la mitad (49%) de los bosques de coníferas de la Red Natura 2000, y más de dos tercios (68%) de los situados en los corredores prioritarios entre espacios forestales protegidos están ya dentro de la zona infectada por el nematodo.

Estos porcentajes, ya muy elevados, podrían verse aumentados durante los próximos años en Portugal e incluso empezar a darse pronto en espacios protegidos de España, dadas las tasas y zonas de expansión previstas para el nematodo de la madera del pino en la Península, como se han cuantificado recientemente mediante un modelo predictivo desarrollado y validado también por la Universidad Politécnica de Madrid y el Joint Research Centre de la Comisión Europea.

La amenaza de esta plaga invasora se cierne especialmente sobre los hábitats prioritarios de dunas costeras donde determinadas especies de pinos (Pinus pinaster), altamente vulnerables al nematodo desempeñan un papel fundamental dentro del ecosistema. El impacto de la muerte de estos árboles podría comprometer severamente la persistencia a medio plazo de estos hábitats prioritarios.

Las zonas más frágiles

Finalmente, el estudio identifica las zonas más críticas y frágiles dentro de los corredores prioritarios, los llamados cuellos de botella, donde la estrechez del corredor y la degradación de las condiciones del territorio en las zonas adyacentes al mismo (en el sentido de ser poco adecuadas para el movimiento de las especies forestales) hacen que la funcionalidad del corredor esté en mayor riesgo de verse interrumpida por la acción de la plaga si ésta provoca la muerte del escaso arbolado que lo sustenta.

Los resultados muestran que las zonas infectadas por el nematodo de la madera del pino cubren ya la mayoría de estas áreas críticas (60%), “lo que alerta del riesgo de debilitamiento del conjunto de la red ecológica y de incrementar el aislamiento de hábitats y espacios como los que proporcionan protección a las dunas costeras”, asegura la experta.

Así, el estudio pone de manifiesto el importante impacto que el nematodo de la madera del pino está teniendo ya dentro de los espacios protegidos.

“Y aún en mayor medida fuera de los mismos, por la infección de áreas boscosas que desempeñan un papel fundamental como corredores facilitadores del movimiento de las especies autóctonas entre los espacios forestales protegidos, y que carecen de protección o medidas de gestión específicas para asegurar a largo plazo la continuidad de esa función conectora”.

 


Referencia bibliográfica:

De la Fuente, B., y Beck, P. S. (2018). “Invasive Species May Disrupt Protected Area Networks: Insights from the Pine Wood Nematode Spread in Portugal”. Forests, 9(5), 282.

Compartir

Fuente: Agencia Sinc - Agencia Sinc - Fuente


Página 1 de 2912345...1020...Última »