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  • miércoles, 19 febrero, 2020 a las 10:38
  • por Eduardo Bazo Coronilla

Anuncio de 1944 sobre la efectividad de la penicilina.

Anuncio de 1944 sobre la efectividad de la penicilina.

Desde hace unas semanas, venimos observando que en diferentes redes sociales los llamados influencers están difundiendo vídeos donde se hace uso indiscriminado o se incita a la utilización de fármacos con fines estéticos. Sin embargo, una gran mayoría de los medicamentos que aparecen en estos vídeos son antibióticos.

Podemos definir a los antibióticos como aquellas sustancias químicas producidas por seres vivos u obtenidas por métodos de síntesis que mata o inhibe el crecimiento de los microorganismos sensibles. Lo más común es que sean usados como tratamiento frente a infecciones provocadas por bacterias, de modo que se conozcan como bactericidas a aquellas formulaciones que matan a las bacterias y, bacteriostáticos, si limitan su crecimiento. Aquí hallamos un buen motivo por el que no debemos usar antibióticos para tratar una gripe ya que, como advertimos en un post anterior, es provocada por virus y no por bacterias.

No obstante, aunque los antibióticos afectan a las bacterias, el mecanismo de acción difiere según las características vitales del microorganismo. Eso sí, las dianas sobre las que actúan los antibióticos no existen en los mamíferos (sí, el veterinario puede administrar antibióticos a su perro o su gato si fuesen necesarios). Concretamente, actúan sobre la pared celular, la membrana celular, sobre ácidos nucleicos y proteínas o sobre ribosomas.

  • Pared celular: Estos antibióticos bloquean su síntesis, organización o formación. La bacteria, desprovista de la pared celular, acaba por lisar como consecuencia de un aumento de la presión osmótica interna. A este grupo pertenecen por ejemplo las cefalosporinas.
  • Membrana celular: Alteran la integridad de ésta y, por tanto, su permeabilidad. Actúan como agentes surfactantes reaccionando con los lípidos que conforman la membrana celular bacteriana, tal y como hacen las polimixinas.
  • Actúan sobre ácidos nucleicos o proteínas: Actúan bloqueando la síntesis de ADN, ARN o las enzimas que participan en la síntesis de proteínas (resultando en proteínas defectuosas). La mitomicina se fija a la hélice de ADN bloqueando la replicación del ADN.
  • Actúan sobre ribosomas: Se unen o interaccionan con las subunidades ribosómicas. Por ejemplo, la eritromicina se fija de manera específica a la subunidad 50s del ribosoma bacteriano.

Debemos ser conscientes a la hora de tomar antibióticos. Si nuestro médico no nos lo ha prescrito o no lo necesitamos, no debemos hacer uso de ellos bajo ningún concepto. De la misma manera, debemos tomar el tratamiento completo. ¿Por qué? Porque estamos creando bacterias resistentes a los antibióticos, es decir, a la que los antibióticos no les hacen daño. Desde la década de los 80’s, la ciencia no ha sido capaz de aislar nuevos antibióticos. Y son tan necesarios que, de continuar con nuestro uso indiscriminado de estos fármacos, para el 2050, se estima que morirán en el mundo más personas de infecciones provocadas por bacterias multirresistentes a antibióticos que de cáncer. 

Ya en 1984, la mitad de las personas con tuberculosis activa en los Estados Unidos mostraban una variedad resistente al menos a un antibiótico. Pero podemos seguir, los estafilococos en los años 40 eran bacterias susceptibles a la penicilina, sin embargo, en el presente, casi todas las cepas de esta bacteria son resistentes a la penicilina y, muchas de ellas, también lo son a la nafcilina.

El uso de antibióticos no es un juego de niños. Debemos ser responsables con su uso y tratamiento. Ahora que sabe por qué (o se lo hemos recordado), le invito a que invite a sus amigos y conocidos también a saberlo. 

Bibliografía:

  • Carroll, K.; Morse, S.; Mietznar, T. & Miller, S. (2017). Microbiología Médica. 27ª edición. Ed. McGraw-Hill. 852 pp.
  • Woolverton, C. J.; Willey, J. M. & Sherwood, L. M. (2008). Microbiología de Prescott, Harley y Klein. 7ª ed. Ed. McGraw-Hill. 1124 pp.
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Autor Eduardo Bazo Coronilla

Licenciado en Biología. Fue colaborador del grupo de investigación PLACCA (Plantas Acuáticas, Cambio Climático y Aerobiología) en el Dpto. de Biología Vegetal y Ecología de la Facultad de Farmacia (Sevilla). Micófilo


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