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  • martes, 28 enero, 2020 a las 10:00
  • por Eduardo Bazo Coronilla

En la actualidad, los medios de comunicación nos bombardean sobre la problemática que supone para el deterioro medioambiental la presencia de microplásticos. No obstante, no resulta sencillo definir o catalogar qué es un microplástico, puesto que según el organismo que consultemos el margen se varía sensiblemente. Para que sea fácilmente memorizable, nosotros vamos a seguir la definición ofrecida por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), agencia científica que depende del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, quien considera microplástico todo compuesto orgánico, sintético o semisintético que tiene la propiedad de ser maleable y/o moldeable y cuyo diámetro no exceda los 5 mm.

Los microplásticos tienen un origen o procedencia muy diverso que abarcan desde los cosméticos o la ropa, hasta productos de uso cotidiano elaborados con el plástico como materia prima. Es más, según su procedencia podemos clasificar los microplásticos en primarios, que llegan al medio en la forma original en que fueron creados (normalmente microesferas, como las que presentan ciertos productos exfoliantes); o secundarios, provenientes de la fragmentación o degradación parcial de estructuras plásticas mayores. El hecho de denominarlas de esta forma no implica que unos sean más nocivos que otros. Me explico, ambas categorías son tóxicas y persistentes en el medio por igual, ya que, variando únicamente en su diámetro, tanto plásticos primarios como secundarios están fabricados principalmente con polietileno (un compuesto muy simple y económico de sintetizar que encontramos a escala mundial en bolsas de plástico  y algunos jabones o cosméticos) o polipropileno, utilizado en la fabricación de textiles. Aunque hay otros materiales implicados (poliestireno, polivinilo o incluso el nylon), los dos citados anteriormente son los principales contribuyentes a la contaminación derivada de microplásticos.

Microplásticos: Fibras microplásticas en ecosistema marino.

Fibras microplásticas en ecosistema marino.

Los efectos medioambientales y los problemas que origina semejante situación trascienden más allá de la conocida como “isla de la basura”, localizada en el centro del Océano Pacífico, entre los 135º a 155º O y los 35º a 42º N. Sin embargo, la naturaleza de los microplásticos y sus efectos combinados pueden afectar a los suelos produciendo cambios fisicoquímicos en su textura y estructura. Este contexto, los cambios que impulsan los microplásticos en las propiedades edáficas pueden estar influyendo muy negativamente en la biodiversidad microbiana que habitan nuestros suelos (incluidos los destinados a labores agrícolas) y las relaciones simbióticas (micorrización, fijación de nitrógeno atmosférico) que naturalmente se producen en este sistema. Según de Souza Machado, “nuestra particular preocupación se centra en el microbioma del suelo, puesto que aún no comprendemos por completo qué riesgo supone la pérdida de biodiversidad y/o extinción de microorganismos en estos ecosistemas. Si a esto unimos que las superficies hidrofóbicas de los microplásticos interactúan negativamente con compuestos hidrofóbicos”, podemos estar perdiendo propiedades edáficas particulares y, por tanto, productividad.

Necesitamos seguir investigando más acerca del impacto que tienen los microplásticos no sólo en la salud humana y la de los animales, donde se centran la mayor parte de los estudios, sino en la interacción que pudieran estar llevando a cabo con el medio, más concretamente con nuestros sistemas edáficos, cuyo estado podemos estar obviando. La composición fisicoquímica, estructura y ciclos de materia-energía de nuestros suelos afectan no sólo a las producciones agrícolas de todo el mundo, sino también a todas esas relaciones a las que da soporte o cobijo y que, en definitiva, conforman las diferentes piezas de este rompecabezas que llamamos ecosistema.

Bibliografía:

  • Blair Crawford, C. & Quinn, B. (20176). Microplastic pollutants. Elsevier Science. 336 pp.
  • de Souza Machado, A. A.; Kloas, W.; Zarfl, C.; Hempel, S. & Rillig, M. C. (2018). Microplastics as an emerging threat to terrestrial ecosystems. Global Change Biology. Vol 24 (4): 1405-16.
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Autor Eduardo Bazo Coronilla

Licenciado en Biología. Fue colaborador del grupo de investigación PLACCA (Plantas Acuáticas, Cambio Climático y Aerobiología) en el Dpto. de Biología Vegetal y Ecología de la Facultad de Farmacia (Sevilla). Micófilo


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